Episoder

  • La regla número uno de los podcast es simple: «No hagas referencias temporales durante el programa. La propia esencia del podcast implica que puede escucharse en cualquier momento del futuro y tales menciones podrían desconcertar al oyente». Pues, para estos cuatro, como quien oye llover...  En cuanto le des al play comprenderás por qué. Aprieta ya el botón, que... ¡AQUÍ HAY DRAGONES!

  • En este programa no somos polémicos. No nos gusta, no lo buscamos, somos buenísimas personas, para eso están otros (los malos), que buscan la provocación gratuita para exaltar a las masas. No es nuestra intención seguir sus pasos, no lo pretendemos. Nunca. Y, sin embargo, qué gustito da... 

    Bienvenidos al programa más controvertido de los señores que charlan: RODRIGO CORTÉS, JAVIER CANSADO, JUAN GÓMEZ-JURADO y ARTURO GONZÁLEZ-CAMPOS, que traen temas interesantísimos

    Dale al play y elige entre llevarte las manos a la cabeza o a las orejas, porque... ¡Aquí hay dragones!

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  • Este nuevo dragón es como un barco lleno de historias que nunca fueron, algunas porque no debieron ser y otras porque fueron como fueron, pero se contaron de otra forma. 

    Javier Cansado, Rodrigo Cortés, Juan Gómez-Jurado y Arturo González -Campos están a los mandos de esta nave, no te aseguramos que llegue a buen puerto. Aún así, no dejes de embarcarte, porque... ¡Aquí hay dragones!

  • Vuelve el programa de la gente que charla y no nos avergüenza reconocer que, como gran novedad de la temporada, incorpora contenido inédito que consiste básicamente en gente charlando. 

    Pulsa el play y libera de su mutismo a JAVIER CANSADO, RODRIGO CORTÉS, JUAN GÓMEZ-JURADO y ARTURO GONZÁLEZ-CAMPOS. Ya no querrás que callen, porque... ¡AQUÍ HAY DRAGONES!

  • Si al principio de la temporada nos hubieran dicho que la temporada acabaría, habríamos dicho: Pues claro, como todas las temporadas. Así que se acaba la temporada, todo bien, y, por si fuera poco, acaba con el último programa de la temporada actual: un torrente de coherencia a poco que se mire con detenimiento.

    Empieza JAVIER CANSADO con los Savoy casi al completo (y algún miembro nuevo) a hablar de esos días de la semana de los que no se habla y de partes del cuerpo que sobran o que faltan.

    Lo sigue JUAN GÓMEZ-JURADO, contando cosas de damas desaparecidas y coches encontrados. Y guantes. Y sombreros. Y daiquiris.

    Y remata RODRIGO CORTÉS, con gloria bendita de la suya para tus orejitas, siempre que tengas ganas de ponerte unos auriculares y cerrar un rato los ojos.

    Si nada de esto te convence es porque seguramente esta no es tu temporada, a ver la próxima, que empezará, por mantener el ritmo, en el primer programa de la temporada próxima, que es (será) la siguiente temporada. Acaricia, de momento, el play, inspira profundamente, pulsa el botón cuando te sientas preparado y salta con el primer golpe de viento, porque... ¡Aquí hay dragones!


  • Es el penúltimo dragón de la temporada y «por casi» nos queda un programa sensato, medio lógico y casi estructurado. Era la intención, con esa ilusión lo grabamos, pero la charla nos sobrepasó a todos y el resultado fue... Bueno, otro. 

    No empezamos bien, ya lo advertimos, JUAN GÓMEZ-JURADO nos envenena con una de las canciones más pegajosas de la historia y se pone a hablar de un tema en el que hay que estar muy pendiente para evitar resbalones, aunque nos encante patinar... Según dónde. 

    Luego llega RODRIGO CORTÉS con un reto que costó tres décadas completar (y no es una catedral). Nos lo cuenta como cuenta él las historias, con sus trazos y sus músicas (que escoge como nadie) y sus giros inesperados. Treinta años de sección y pico. En un ratito. ¿Sería sensato acabar ya? 

    Llega JAVIER CANSADO para rematar la cosa (aunque lo suyo son los finales abiertos, o abrirlos, en todo caso). La familia Savoy crece y crece y no está claro que haya nadie al mando, así que mandamos el guión y las intenciones a un banco que nosotros sabemos y nos dejamos llevar, como en el tranvía y en las duchas de las cárceles. 

    Así que olvida nuestros buenos propósitos, aprieta el play y entrégate a la cháchara, porque una vez más... ¡AQUÍ HAY DRAGONES!

  • Este programa de Aquí hay dragones no es sino una demostración de nuestro compromiso con una de las mayores industrias de nuestro país, los dragones apoyamos el turismo interior y queremos convertirnos en sus defensores a ultranza. 

    Puedas o no irte de vacaciones, no te vendrá mal recorrer la historia que nos propone JUAN GÓMEZ-JURADO, que tiene la cartera llena de monedas y muchas ideas para vaciarla. 

    O puedes usar el viaje para escuchar a un gran músico (un músico grande) al que seguro que reconoces, pero al que tal vez no conoces, al menos no tan bien como creías. RODRIGO CORTÉS se encarga de que compense. 

    O puedes imaginar historias y alternar lo que vives con lo que querrías vivir en la flor de la vida, que es la edad que JAVIER CANSADO ha tenido siempre, desde pequeñito. 

    Haz la maleta, elige destino y dale al play. Despegamos. No te garantizamos que llegues donde querías, pero sí que disfrutarás del viaje. Porque... ¡Aquí hay dragones!

  • Comienza el dragón a recoger la casa, comienza a pensar en abandonar su gruta. Poco a poco, con cabeza, sin prisas que puedan fastidiar este tiempo de privaciones, sin forzar las alas desentrenadas, por mucho que le apetezca, por fin, volar sin freno. Pasea prudente y a ratos, con la boca bien tapada para que no se le escape el aliento de fuego, y observa el comportamiento del resto de animales: unos, más sensatos; otros, menos.

    Como apostamos por los primeros, os traemos un nuevo programa que puede escucharse con prudencia, manteniendo la distancia y con el ánimo en alto.

    En él, JAVIER CANSADO es de nuevo transmutado en uno de esos personajes inexplicables, pero tan reconocibles, con un papel tan incierto: el de poner complicado saber de qué se habla y despertar, aun así, la adicción.

    JUAN GÓMEZ-JURADO se pone tierno (a la vez que infinito) y nos trae una historia de amor universal. Literalmente. La historia de dos personas que, cuando se besan bajo las estrellas, saben exactamente debajo de cuáles.

    Y RODRIGO CORTÉS apuesta por una película que se resistía a existir, un guión matagigantes, como el Alcorcón. Unos dirán que por una maldición, otros que por culpa de una desastrosa gestión de las expectativas de sus protagonistas. Tú decides...

    Aquí lo tienes, báilalo, o paséalo, lo que te pida el cuerpo. Pero gózalo. Porque... ¡Aquí hay dragones!

  • No esperes poder quedarte en la zona cómoda si activas (vamos a decirlo así) este programa. Este dragón es un torbellino de emociones, una cascada de estímulos, un abanico de colores parecen sus patas...

    Nuestros cuatro charlarios se reparten las más esenciales características de lo humano, y empieza JUAN GÓMEZ-JURADO con la mística, la relación íntima con el Altísimo (que no es Gasol), a quien, llegado el momento, a alguno va y le apetece corregirle las cositas. Un delirio inigualable en Igualada; en verso, o casi.

    RODRIGO CORTÉS acude a lo imprescindible (que nos los digan a nosotros), que es la alegría. Sin pamplinas cursis y con auriculares. Y de lo difícil que es codificarla. También se mencionan Los Pajaritos (estamos a tope últimamente con el tema pájaros...). No pierdas oído, te gustará.

    Con JAVIER CANSADO es complicado saber cuántas emociones se tocan, cuántos resortes se activan. No es fácil describir qué se desgrana, ni por qué. Pero lo que es de verdad difícil es saber de qué va la sección. Como mínimo, de dos cosas. Que no tienen nada que ver. Y, ¡ojo, que se trae compañía!

    Sal, sí, de la zona cómoda, pero no de la segura; mantén la distancia recomendada; pégate sólo al sonido de los dioses (muy menores) para no perderte nada, porque... ¡¡AQUÍ HAY DRAGONES!!

  • ¿Se puede hacer un podcast basado en la negación? Puede que penséis que no, pero no, o sea, sí; la prueba es que existe este programa que vais a escuchar sí o sí a pesar de que, si os hubiéramos preguntado, la respuesta habría sido NO. Es nuestro sino.

    El programa de hoy cuenta cosas, claro, que no deberían haber sido, pero fueron. No debería, por ejemplo, haber existido el acontecimiento histórico que nos cuenta JUAN GÓMEZ-JURADO, nadie debería, por ejemplo, haber acudido allí (ya veréis dónde) y ninguna de las cosas que sucedieron deberían, por ejemplo, haber pasado. Y, sin embargo bendeciréis que así hayan sido. O no. Y así todo.

    Tampoco debería haber sido como fue (o sí) la vida que nos cuenta RODRIGO CORTÉS, y a lo mejor debería ser otro el recuerdo que nos inspirara su nombre (el de quien sea). Quién sabe si, al menos los que escuchéis ahora el programa, empezáis a cambiar eso. O a lo mejor no. O un poco. O lo que sea.

    Y, ¿JAVIER CANSADO? De qué habla Javier Cansado en este dragón de fuego? Os prometemos que lo desvelaríamos si lo supiéramos (y eso que lo hemos oído), pero la esencia de su discurso vuelve a ser un puro, rotundo e impoluto NO al que nosotros nos sumamos con un SÍ desconcertado.

    Esperamos que digáis también sí al botón del play, y no a las drogas, y sí a las liebres del campo, y no al dolor de rodillas. Esperamos, de verdad (o no) que lo disfrutéis. Decid no, por una vez, a la paciencia (aprovechad), y volad ya, o no voléis, o haced lo que os dé la gana, porque... ¡Aquí hay dragones!

  • Soñamos con que, al saber que hay otro dragón recién duchado, os habéis puesto más contentos que si encontrarais levadura en el súper. Igual no ha sido para tanto, ¿eh?, o ya tenéis levadura en casa, pero el hecho resiste, tozudo: ¡Hay nuevo programa esperando! 

    Si os asomais a él, descubriréis que, tras el descarnado combate de piedra, papel o tijera, JUAN GÓMEZ-JURADO muestra saber tantas cosas sobre espías que nos hace pensar si no será él mismo un agente doble (o triple). Algunas, las más desechables, las va soltando aquí cada cierto tiempo: ¿os gustó la historia del espía más pequeño del mundo? Pues esperad al de hoy y sacad la calculadora, que toca multiplicar...

    «Quizá sabíais que...» JAVIER CANSADO y Savoy son unos magos del lenguaje, y que al menos uno de ellos es de Carabanchel (al que le gustan las cosas sumerias). Pero «quizá no sabíais que...» maneja las frases hechas de manera perfectamente acendrada, y que además es el asesor musical de muchos directores de cine españoles. (Aunque quizá no sabíais esto último porque no es verdad, que todo hay que decirlo). 

    El final del programa es un viaje flotante que requiere que prepares tu ánimo tanto como tu oído. RODRIGO CORTÉS ha decidido llevarnos a la edad a la que descubrió la reliquia más oculta de alguien muy especial que le cambió algunas cosas. Si podéis, buscaos un momento en calma para escuchar este tributo al que todos nos hemos sumado, dejad que vuestro poeta interior os guíe (o, si no, vuestro azafato). Llegareis a un lugar sin tiempo que compensa visitar...

    Y, por seguir soñando, soñamos que ya estáis preparados para darle al play y que vais a disfrutar de este programa, porque soñar es gratis, aunque la levadura no. Así que apretad con fuerza el play y abrid bien las orejas, que... ¡Aquí hay dragones!

  • Sigue el dragón en su cueva, esperando a que el malo se canse. La cueva es ya distinta, claro, como más espaciosa y confortable, el dragón ha ido haciéndola más suya, más agradable. Y, ahora que llega un nuevo programa, puede relajarse en ella como quiera que se relajen los dragones, que tampoco vamos a saberlo todo. 

    Así que el dragón, decíamos, vuelve a sus silbiditos y a sus gestas de Piedra, Papel o Tijera. Y vuelve a ver que hay quien (sin señalar) compite (da igual quién) de manera poco canónica (se dice el pecado, pero no el pecador) con sus compañeros. (Nos referimos a Javi). 

    Luego el dragón se enciende una pipa de no sé qué de mandrágora y deja que RODRIGO CORTÉS le susurre al oído cosas de una película de esas que cuentan una historia y pasan a la historia, una película que podría haberse contado de mil maneras, pero que se contó de una. Y que por eso es perfecta.

    Después se pasa por la cueva JUAN GÓMEZ-JURADO, que, como narrador que es, le narra al dragón una historia de narradores. Y de países lejanos. Y de hermanos. Y, a su manera, de sombras y luces y cuevas. 

    Por fin, el dragón, mientras se prepara la cena, ve cómo JAVIER CANSADO se transfigura para él (a ver en quién está vez) y le cuenta un relato de un lugar que está muy lejos, pero también muy cerca. Con muy buena temperatura. 

    El dragón echa luego un vistazo al exterior de la cueva, aunque aún no es momento de salir, suspira un poquito (muy poco) y a lo mejor vuelve a darle al play, aunque sólo sea para escuchar los gritos de ARTURO GONZÁLEZ-CAMPOS, que siempre le ponen contento. Así que, lleno de fuerza, cierra la puerta de la cueva y regresa a su salón cálido. Y deja fuera, bien a la vista, el felpudo que dice: ¡AQUÍ HAY DRAGONES!

  • Cuando hace unas semanas (el día 3 de marzo) grabamos este programa, no sabíamos cosas sobre los dragones que hoy sabemos. Parece ser que el buen dragón, el fetén, el de pata negra, es muy capaz de esconderse en su guarida durante días si descubre que la amenaza de fuera es grande; aprovisiona su cueva y espera pacientemente a que el enemigo se debilite o se agote de andar merodeando por los alrededores sin encontrar alimento. Cuando siente que el riesgo decae (el dragón fetén es listo), sale de su gruta y acaba con el enemigo con un soplido de fuego. 

  • Jamás tendríamos la poca vergüenza de afirmar que estás a punto de escuchar uno de los mejores programas de la historia de los programas escuchables, nosotros somos de natural sencillo, ralo, y sólo diremos que nos gusta mucho a nosotros (claro, que eso lo podríamos decir de todos los que hacemos, porque no tenemos abuela; alguno de nosotros, ni siquiera padres).


  • Hablemos de gatos. Existen gatos que están tristes y azules, existen aristogatos y existe un señor don Gato que está metido en una caja de otro señor cuyo nombre no pondremos aquí para no tener que buscar cómo se escribe. Pero poco se habla de los gatos que salen de una tarta, y a ese gato, el gato cumpleañero, sólo podréis conocerlo aquí, en AQUÍ HAY DRAGONES. Por culpa de Javier Cansado. Creador de conceptos.

    Cansado nos trae una sección que (podemos decirlo sin temor) se convertirá en inolvidable para algunos, que serán los que le entiendan, como siempre. Ojo, que él es sólo la mente en la sombra (acariciando un gato en su despacho), la sección la presenta otra persona que… Nos hemos perdido. Claro. 

    Juan Gómez-Jurado trae burros, ratones, hombres, como en aquella novela de Steinbeck que era igual en todo, menos en lo de los burros, y en lo de la trama, y en lo de que eso era una novela, y esto no, aunque un poco sí. Se parece en lo de los ratones y los hombres, así que lo mismo aprovechamos y seguimos hablando de gatos. 

    Y llega Rodrigo Cortés, quien, para variar, nos cambia el ritmo del discurso y hace que nos replanteemos el sentido de este texto, porque no vemos forma de hablar de gatos en su sección. Aunque, como la sección va de música (buena), podemos colar a los Trotamúsicos, que tenían uno. Por soñar que no quede... 

    Todo acaba cuando Arturo decide mirar si hay un gato no en su caja (una caja que nosotros sabemos), y, adivina: ¡también para averiguarlo tendrás que escuchar el programa! Así que ya sabes, prepárate, dale al play, maúlla bien alto, porque... ¡AQUÍ HAY 

    DRAGONES!

  • «… Y, cuando el rostro volvió, halló la respuesta viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó». Así, más o menos, empieza este episodio de Aquí hay dragones, con señores que muerden palos de sabores sin por ello sentirse míseros ni tampoco ver menoscabadas sus ganas de charla. 

    Prepárate para oír hablar de poesía y de sardinas y de globos y de osos golosos gracias a Juan Gómez-Jurado, el hombre cuya sensibilidad para la literatura es inversamente proporcional a su gusto musical. Juan borda la sección con su contenido y la desborda al hacer como que la ambienta musicalmente. La sección (al César lo que es del César) le queda preciosa. Pero esa música... 

    Menos mal que luego llega Rodrigo Cortés con la historia del hombre que nunca fue y, a la vez, fue muchos hombres, que además acompaña en lo musical con gran primor, y, oye, como que la cosa parece que despega... 

    Hasta que Javier Cansado, cual Penélope afanosa, se encarga de destejer tan cuidadoso remiendo y lo pone todo en su sitio, vigilado muy de cerca por Arturo González-Campos. Todo es nuevo en la sección de Javi, excepto Javi, o sea que todo cambia para que no cambie nada y acabemos así sin saber muy bien qué es lo que ha cambiado.

    Sabemos que suena a galimatías, pero este texto ha sido cuidadosamente diseñado para que te des cuenta AHORA de que estás perdiendo el tiempo en lugar de darle al play y enterarte de qué va el programa. Así que deja de dudar de tu comprensión lectora, afina las orejas como un elfo y dale al botón del triangulito, porque… ¡Aquí hay dragones!

  • Cuenta la leyenda que un nuevo episodio de «Aquí hay dragones» amaneció en la tierra de los podcasts y enseñó a quienes lo escucharon nuevos significados de la palabra «traidor». Porque así, con una traición que deja a Judas como escolar ingenuo, comienza este programa.

  • Nuestro refranero, que es muy sabio, lo deja bien claro: «Los buenos estudiantes y los buenos caballos siempre acaban la carrera». No es que tenga mucho que ver con el programa de hoy, pero nunca está de más empezar con un refrán, luego lo encaja cada cual donde mejor le parezca.

    Os anunciamos que este dragón vuela algo raro, como con más peso, porque trae, más carga, quizá, de la que puede soportar: por ejemplo, la de JUAN GÓMEZ-JURADO, que va a hacer que te plantees la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Te mereces el nombre que tienes? ¿Está por debajo o por encima de tus méritos? ¿Elegirías otro? Bueno, son tres preguntas, pero Juan es de contención difícil.

    RODRIGO CORTÉS viene con otra propuesta absurda, en coherencia con nuestro programa: pretende hablar de una técnica plástica en la radio, ¿podéis creéroslo? Y decimos que pretende porque, para asegurarse, se trae a uno de los genios de una de esas técnicas, el gran TOMÁS HIJO, que es, entre mil cosas más, el creador del logotipo de nuestro programa.

    Acaba JAVIER CANSADO, que es Javi, pero no es Javi, con una sección que es una, pero son dos, o ninguna, y propone que… Vale, nos rendimos, que luego viene Javier Cansado con lo suyo, algo que necesitas escuchar para entender. Como casi todo. A veces.

  • En ningún manuscrito aparece que un dragón no pueda llevar chapela, e incluso hacer cosas con ella. Vamos a beneficiarnos de la confusión general para asegurar que el programa que lanzamos esta vez lleva la boina calada hasta las cejas.

    Sorteando las trampas de Javi, Juan Gómez-Jurado logra colarnos un tema muy mono, en el que ofrece lo que ofrece: música regulera. Y un contenido muy potente, al César lo que es del César. Todo empieza cuando pregunta a qué jugaban todos de niños y, después de que Arturo González-Campos siente cátedra sobre sus recreos, Rodrigo nos demuestra que, en lo que a garganta se refiere, es uno de los directores más dotados del planeta.

    Es Cortés precisamente quien nos trae un tema redondo para callar bocas. Si hace unos cuantos dragones nos habló de una música muy triste en una película muy buena, hoy se remanga hasta los codos y nos enseña que a su autor compensa escucharlo con auriculares y sin prejuicios.

    Acaba Javier Cansado y nos habla de bufones, seguramente. O de penes, que no está claro. Sinceramente, no estamos aquí para explicar las secciones de Javi, y mucho menos para entenderlas.

    Poneos, pues, la chapela, apretad con fuerza los puños, dadle al _play_ y gozad fuerte. Porque... ¡Aquí hay dragones!

  • Debido a la cantidad de chistes de Juan en los programas impares, hemos tenido que recortar en efecto diana, ese del “trrrunnn” de la flecha rebotando: la crisis llega a todas partes, también al mezclador de efectos (y a nuestra habilidad, por lo visto, para escribir onomatopeyas).

    Javier Cansado nos trae hoy una sección con mucha música y con lo que dicen sus letras. O lo que piensa que dicen las letras. O lo que no le parece bien que digan. Sabréis qué dicen de verdad escuchándonos o buscando el título de la canción y añadiendo «lyrics» en Google. El truco no lo cobramos. 

    Para su sección, Rodrigo Cortés nos habla de un actor al que no sabes que conoces, pero al que conoces y te encanta, que tuvo una carrera tan breve como fulgurante y cuenta sus títulos por aciertos. Su nombre ofrece mil posibilidades para la broma que Juan recoge con su legendario instinto cómico. 

    Juan no sólo copia los trucos de Cansado para el ‘piedra, papel o tijera’, copia también las secciones de Rodrigo. A su manera, claro: gloria pura. No ha recortado en dianas y ha buscado una canción con un sorprendente girito. Eso el escritor lo borda. 

    Pegaos bien los cascos a las orejas, que hace frío y en Podium no nos quedan orejeras, y recordad... ¡Aquí hay dragones!