Episodi
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Cada día podemos recordar la historia del iAlégrate!
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En la predicación de Jesús el agua tiene bastante relevancia. Precisamente la imagen del agua recorre todo el Evangelio de san Juan. En el capítulo 4 encontramos a Jesús junto al pozo de Jacob: el Señor promete a una Samaritana un agua que tiene la capacidad de hacer una fuente en nuestro interior y salta
hasta llegar a la vida eterna (cf. 4, 14). -
Episodi mancanti?
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Jesús va por delante. Me imagino a Jesús yendo por los caminos polvorientos de Palestina. Esa forma suya de andar en la primera línea de la marcha es una metáfora de nuestra vida cristiana: él ha ido por delante y quiere que nosotros le sigamos (cf. Lc 19, 28).
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Es interesante leer el texto del profeta Isaías (5, 1-7) donde se encuentra la canción de la viña. El canto empieza diciendo que un hombre tenía una viña, y allí plantó cepas selectas, y hacía todo lo posible para cultivarla y sacarle el máximo partido.
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Casi todos los años se reúnen, en distintas ciudades, miles de personas para celebrar la llegada de la primavera haciendo un macrobotellón.
Llegan gente de muchos sitios. Además de los universitarios de la ciudad, también llegan de otras provincias: Jaén, Almería, Madrid, etc.
Durante toda la tarde se ve un río de personas que van con la clásica bolsa de plástico con todo lo necesario.
El ambiente era de ilusión, de alegría por la que se va a armar.
El día de Pentecostés también se reunieron miles de personas en Jerusalén para celebrar la fiesta de la cosecha, que se tenía cincuenta días después de la Pascua.
Venían de Libia, Cirene, de la actual Irak. Casi todos eran judíos nacidos y educados en países extranjeros; por eso hablaban lenguas distintas. Aquello no dejaba de ser un espectáculo curioso.
En ese día los discípulos del Señor estaban reunidos en un mismo lugar, unidos por el miedo, que es lo más penoso que puede unir. Y, de repente, llegó el Amor de Dios (cf. Hch 2, 1-11). -
Los primeros cristianos notaron la ausencia del Señor. Su Humanidad se marchó al cielo el día de la Ascensión (cfr. Lc 24, 46-53). Y ellos seguro que se quedaron con una sensación extraña.
María guardaría con cariño la ropa de Jesús, e incluso su casa todavía conservaría su olor. Pero ya no iban a ver más sus manos grandes de carpintero, ni su simpática sonrisa, ni oirían el tono de su voz… Se fue. -
La grandeza de Dios, su omnipotencia, destaca en la capacidad que tiene de cargar con nuestra miseria
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Un sacerdote que se ha gastado por amor a Jesucristo y en servicio de la Iglesia y de las almas.
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Dios no ha muerto, pero en este siglo XXI está durmiendo en la barca de León. Si tienes fe, puedes dejarle descansar
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El misterio de nuestra fe; Dios nos entrega su fuerza, nos entrega su divinidad, se nos entrega Él.
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Orar para prepararse al Paso del Señor, para un encuentro cercano con Cristo.
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Leemos en el Evangelio cómo san José recibió la voluntad de Dios mediante un sueño. Y sabemos por la Biblia que, al primero que llevó el nombre de José, sus hermanos le decían al verle: -¡Ahí viene el soñador!
Quizá todo los que os llamáis así, de alguna forma, participáis de esa característica: sois personas valientes, audaces, soñadores. -
La Providencia de Dios actúa a través de nosotros.
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El deseo de éxito, la concupiscencia de los ojos o todo lo que se puede comprar con el dinero: el poner nuestra esperanza en las cosas de la tierra.
El corazón humano en esta tierra tiene unas ganas enormes de triunfar. San Juan que llama a este deseo «concupiscencia de los ojos» (1 Jn 2, 16). Como si el hombre se deslumbrase por los focos del éxito. -
José no se dejó de llevar de esos pensamientos negativos. No se recreó en su mala suerte. Lo que hace un hombre de fe es aceptar la realidad, no intentar enfadarse con ella.
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Para los que aman a Dios todas las cosas les resultan para bien. Y esto es así porque la
Providencia de Dios sabe sacar bienes de todos los males; y de los grandes males, grandes
bienes. -
Es muy humano ser tentado. Nuestro paso por esta tierra tiene mucho de
tiempo de prueba. Todos los hombres han pasado por esta experiencia, así que no tiene nada de extraño que el mismo Jesús sufriese tentaciones, porque es un hombre auténtico, semejante a nosotros, incluso más humano.
Además el comportamiento de Jesús frente a las tentaciones nos enseña cómo debemos superarlas. -
El Señor no quiere agobiarnos ¿Por qué nos agobiamos?
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Los sentimientos de Jesús eran muy fuertes. El alma humana del Señor estaba sometida a una presión tremenda. Su corazón tan sensible notaba como si dos planchas de acero quisieran prensarlo. Y así estrujado como una oliva le sucedió que su sangre salió fuera, y su cuerpo sudó sangre. Getsemani significa «almazara» molino donde se prensa la aceituna.
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Todas las prisas no son tóxicas, hay momentos en los que la rapidez es fruto de la alegría.
Los pastores se apresuraron, fueron los primeros en ver. Indudablemente, si algo merece nuestra ilusión y nuestra prisa son las cosas de Dios. - Mostra di più