Episodes

  • Muchos de los grandes discos de la historia fueron creados por bandas al borde del abismo, de la ruptura, por tipos que ya no se aguantaban. Machine Head de Deep Purple es uno de esos discos.

    “Era un grupo único e impactante, la banda era la más innovadora del momento. Nadie podía hacerles sombra sobre un escenario”. Así definía Bruce Payne, manager de Deep Purple, el momento que vivía el grupo en 1972, momento en el que llegó a las tiendas el sexto álbum de la banda inglesa, un disco que los consagró definitivamente pero que también marcó el final de la formación más recordada del grupo.

    Para Machine Head, el grupo viajó a Suiza, para grabar en el Casino de Montreux. Lo que allí sucedió marcó el destino del grupo. Un incendio durante un concierto de Frank Zappa derivó en la creación de Smoke on the Water, el tema emblema de la banda inglesa.

    Esta semana recordamos Machine Head, su historia, contexto, canciones y sonido de la mano de Manuel Recio y Lucía Taboada.

  • En 1974, tras una gira terrible como telonero de Frank Zappa y el escaso éxito de su primer disco un Tom Waits de 24 años volvió al estudio con una nueva idea, otro sonido y una imperiosa necesidad de consolidar su personaje y su carrera. A mediados de año salió de los Wally Heider Studios con el fascinante The Heart of Saturday Night,

    Tres este álbum, Waits respiró tranquilo. Salvó la papeleta. Pocos artistas han experimentado un cambio tan profundo entre su primer y su segundo disco como el que protagonizó el pianista con Closing Time y este corazón de la noche del sábado, un álbum que no figura entre los favoritos del propio Waits, pero que sí está entre los más queridos por muchos de sus seguidores.

    En este disco Waits muta su sonido, define su personaje y consolida su carrera tras el tibio éxito de su debut. Aquí el músico se aleja del folk y abraza un jazz sombrío que marcará parte de su etapa en Asylum Records.

    La obra de Tom Waits ha pasado por muchas fases y etapas, algunas marcadas por sus sellos, otras por sus colaboradores o por su mujer, una de las más impactantes es la de sus inicios, cuando el mito y el personaje fueron tomando forma canción a canción. En esta entrega de Sofá Sonoro hemos querido recordar su segundo disco por ser un paso importante en todo ello y lo hacemos de la mano de Arturo Lezcano y Lucía Taboada.

  • Missing episodes?

    Click here to refresh the feed.

  • En el año 2000, Ryan Adams cortó con su novia y decidió dejar Nueva York y volver a Jacksonville, a una calle de distancia de donde había nacido. Adams pensó que antes de dejar la música, tras el final de su anterior banda, debía darse una última oportunidad. Hacer un disco en solitario. Se fue a Nashville y de allí salió con Heartbreaker, un álbum que salvó su carrera tras el final de Whiskytown.

    Este disco, grabado en una situación desesperada, capta el momento que vivía el músico. Gracias a estas canciones, Adams se consagró como el niño prodigio de la música americana. En los años siguientes mostraría también una capacidad única de componer de una manera salvaje que auténticas exhibiciones.

    Con este disco Ryan Adams, que emocionó a una leyenda como Elton John, reflotó su carrera cuando estaba en la cuerda floja con apenas 25 años. Heartbreaker lo puso debajo del foco adecuado. Fue también el punto de partida de una carrera trepidante y compulsiva en un tipo tan extraño como genial, tan borde en las entrevistas y los conciertos como extremadamente sensible en sus composiciones. Ahora la carrera de Adams está en apuros tras las acusaciones de varias mujeres por su conducta, una noticia que derribó lo que el músico había ido construyendo durante tantos años. Esta semana hemos querido dejar aparcado el personaje y centrarnos en la obra, en este primer paso de su carrera.

  • En 1963, Sam Cooke perdió a su hijo de año y medio, un año después fue asesinado en un hotel de Los Ángeles. Entre medias Cooke tuvo tiempo para grabar Night Beat, el tremendo A Change is gonna come y a lanzar la carrera de Bobby Womack a través de su propio sello.

    Los años finales de Sam Cooke son fascinantes, la muestra de uno de los más grandes artistas de su tiempo en su mejor momento. El triste y oscuro asesinato de Cooke nos privó del enorme talento de este músico visionario que pasó de la música religiosa al soul y que estando en la cima tuvo la visión suficiente para montar su propio sello discográfico y para usar su posición para luchar por la conquista de los derechos civiles de los afroamericanos. 

    Night Beat es una muestra de ese momento que vivía Cooke. Grabado en tres sesiones nocturnas, el disco capta toda la fuerza del cantante y toda la magia de una de las grandes voces de la música. Mezclando temas religiosos con baladas, blues y canciones de rock, Cooke vuela por encima de una banda que lo envuelve con delicadeza.

    Quizá este no sea el disco más recordado de Cooke, pero sí es uno de los que mejor resumen la carrera de este pionero visionario. Esta semana recorremos ese momento de la vida de Cooke junto al periodista Fernando Neira y junto a los reportajes de Lucía Taboada, Jimena Marcos y Sheila Blanco.

  • Algunos discos ganan con el tiempo el crédito que no tuvieron en su día. A finales de los años sesenta la cantante inglesa Dusty Springfield cruzó el charco y firmó con el sello de Aretha Franklin para grabar Dusty In Memphis, un álbum que no consiguió su propósito de establecerla como una estrella en EEUU pero que con los años ha terminado siendo un clásico de la música soul. 

    La carrera de Dusty Springfield resulta de lo más curiosa y fascinante pero su cumbre, sin duda, es este Dusty in Memphis, un álbum poderoso, sugerente, cálido y una apuesta arriesgada en su día para una estrella inglesa que salió de su zona de confort para jugar con otras reglas y con otros músicos. 

    Con su quinto álbum de estudio, la cantante se encontró en un momento de duda, de buscar retos. Esos retos los encontró en el sello de Aretha y junto a los productores de la gran dama del soul.

    A pesar de las dudas iniciales, Springfield se acabó adaptando a la forma de trabajar de Atlantic y firmó un disco mayúsculo y atemporal que figura entre lo mejor de su repertorio y entre los grandes discos de la historia del soul.

    La carrera de Dusty Sprinfield tocó todos los palos, Dusty presentó programas de televisión, se convirtió en una de las más grandes cantantes inglesas, incluso en un icono de la cultura gay. Traspasó barreras, rompió techos de cristal y por el camino dejó algunas canciones eternas, grandes discos y esta joya, este Dusty In Memphis al que dedicado el programa de esta semana junto a Igor Paskual y Lucía Taboada. 

  • Hay amigos que te cambian la vida. La de Paul Simon cambió gracias a la cantante Heidi Berg que le dejó una cinta de un grupo sudafricano llamado The Boyoyo Boys, esa cinta obsesionó de tal modo al compositor que hizo las maletas, cogió a un vuelo a Sudáfrica y grabó Graceland, el disco de nuestro episodio de esta semana.

    En 1986 llegó a las tiendas Graceland, séptimo álbum de estudio de Paul Simon tras sus días junto a Art Garfunkel. Un álbum con el que Simon no tenía nada que perder y mucho que descubrir. En Sudáfrica se enfrentó al veto de la ONU y la rebelión de quienes lo señalaron por saltarse el boicot cultural a la Sudáfrica del apartheid, pero Simon también encontró apoyos en el mundo de la cultura que valoraron lo que el músico quería hacer.

    Simon llegó a Sudáfrica sin ninguna idea en la cabeza y con ganas de dejarse llevar. Allí descubrió un nuevo mundo musical lleno de riqueza que captó de maravilla en unas pistas de sonido que fueron completadas a su regreso a EEUU con letras occidentales. “Estaba haciendo letras absurdas, muy neoyorquinas, que pensé que no encajarían con esos ritmos africanos pero finalmente encontraron su camino”, explicó el músico en una entrevista.

    Con Graceland, Paul Simon reflotó su carrera y dio un golpe encima de la mesa. Tras la separación de The Clash, Joe Strummer dio una entrevista, allí aseguró que solo debían hacer discos los adolescentes, que eran los jóvenes los que hacían los mejores álbumes. “Salvo Paul Simon, salvo Graceland”, dijo Strummer. Por ello hemos querido dedicarle este Sofá Sonoro que compartimos con Javier Márquez, Lucía Taboada e Igor Paskual.

  • En 1978 llegó a las tiendas un disco que iba a poner la música latina patas arriba. Un álbum de salsa que era mucho más, como también era mucho más su creador, un Rubén Blades que fue abogado, político, actor y uno de los grandes referentes de la música latina.

    Aquel año llegó a las tiendas Siembra, la obra maestra de Rubén Blades y Willie Colón, un disco cargado de mensajes que llevaron la salsa a una nueva dimensión.

    Salsa intelectual llamaron a aquella música que a los ritmos tradicionales incorporó un retrato de la sociedad latina de los barrios estadounidenses creando una idea identitaria y de comunidad, con sus valores y sus denuncias. Un álbum que llegó con la etiqueta del sello Fania, y que transformó el rumbo de la salsa con canciones largas con historias sencillas pero llenas de mensaje.

    “Siento que es nuestro deber hablar de la falta de información que hay sobre Latinoamérica y romper los estereotipos que existen sobre los latinos”, apuntaba Blades en una entrevista de la época. Y todo eso lo consiguieron con canciones tan potentes e inmortales como Pedro Navaja o Plástico.

    Siembra triunfó porque era un retrato de aquella vida hecho con un lenguaje familiar para el oyente y con un ritmo que era parte de sus raíces, un sonido a cargo de Willie Colón, un maestro capaz de meter violines en la salsa y que formó junto a Blades una de las parejas artísticas más importantes de la música.

    Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a recordar esta joya de la mano de Arturo Lezcano y con los reportajes de Lucía Taboada.

  • Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a recordar 'Siembra', el álbum que catapultó a Rubén Blades y Willie Colón. Para contextualizar el momento Lucía Taboada nos cuenta los orígenes del sello Fania, que popularizó los ritmos latinos en Estados Unidos. 

  • En la segunda mitad de los años 50, Billie Holiday había tocado fondo. Sin dinero, presa de las adicciones y mal de salud, a la gran dama del jazz apenas le quedaban unos años de vida y un poco de voz. No necesitó más. El 19 de febrero de 1958, Holiday entró en los estudios de Columbia en Nueva York por penúltima vez. Entró a arrastras, hecha polvo y en apenas dos días registró su testamento musical, el eterno Lady in Satin.

    El último grito de Billie Holiday fue, a la par, su disco más caro, quizá también el más ambicioso. Un trabajo que dividió a la crítica pero que con el tiempo ha terminado siendo uno de los más queridos de su extensa discografía, un disco que llegó en un 1958 repleto de joyas, pero marcado por el ocaso de Holiday.

    Con este disco, Holiday mostró que a pesar de las heridas seguía teniendo magia. Su voz gastada, vestida por una orquesta, sigue teniendo un enorme magnetismo. Con sus memorias publicadas unos años antes y recién salida de la cárcel, la cantante vivía un nuevo intento de resurgir. Tras este álbum, Holiday murió esposada a la cama de un hospital y con la ley pisándola de nuevo la cola del vestido. Este Lady in Satin quedó como su último trabajo en vida y por ello le dedicamos este Sofá Sonoro especial que compartimos con el periodista Toni Castarnado y con los reportajes de Lucía Taboada, Sheila Blanco y Ana Alonso, que nos recuerda el principio de las maravillosas memorias de la gran dama del jazz. 

  • Chet Baker conoció los infiernos de la música por culpa de las drogas, pero los inicios del talentoso joven son fascinantes. Lucía Taboada nos recuerda en este reportaje cómo fueron sus primeros años de la mano de Charlie Parker.

  • En noviembre de 1962, una chica de 16 años conoció a un chico de 27 en una cafetería de Los Ángeles. Ella quería ser actriz. Él era productor musical. Se fueron a vivir juntos al poco tiempo y no tardaron en casarse. En 1965 llegó a las tiendas su primer disco juntos. 

    En aquella segunda mitad de los años sesenta Sonny and Cher se convirtieron en la pareja de moda en Estados Unidos. Sus canciones, sus programas de televisión y su aura los elevó a estrellas. Detrás de todo eso se escondía un matrimonio tóxico para Cher que tras once años acabó escapando de Sonny Bono. El final de aquella historia fue triste, pero el principio fue vibrante y emocionante. 

    Look at Us, el debut de Sonny and Cher, mostraba el talento como compositor de Bono y su capacidad para integrar su voz junto a la de Cher en un ambiente musical que remitía al sonido de Phil Spector, junto a quien Sonny Bono se había formado.

    Junto a una selección espléndida de versiones el dúo presentó también sus propios temas, canciones que los consagraron como la gran pareja artística con un lustro mágico repleto de éxitos.

    Esta semana dedicamos el programa a recordar aquella etapa de la mano del músico y productor Igor Paskual y con los reportajes de Lucía Taboada.

  • Los inicios de Dire Straits fueron extraños y precarios, surgieron de un apartamento en uno de los barrios humildes de Londres y de allí salieron dispuestos a comerse el mundo. 

  • En 1997 los chicos de The Verve se separaron agotados de estar juntos y de perseguir un éxito que no llegaba. Unos meses después se juntaron para grabar Urban Hymns, nuestro disco de esta semana.

    La banda de Wigan tiene una historia tremenda a sus espaldas y su líder, Richard Ashcroft, se había ganado la fama de genio maldito como admiradores como los hicos de Oasis.

    Sin embargo, con tercer álbum, y al borde del abismo, la banda se sacó de la manga uno de los álbumes más recordados de la década con canciones como Bittersweet Symphony, Lucky Man o The Drugs dont work,

    Sheila Blanco nos acompaña en este episodio para recordar la historia, el contexto y las anécdotas de este clásico del Britpop. Lucía Taboada nos recuerda algunos eventos históricos que ocurrieron en aquel año. 

  • La familia Young dejó Escocia tras un invierno horrible. El clan se trasladó a Australia, donde nació el mito de ACDC. Lucía Taboada nos cuenta los inicios de la banda. Escucha el programa completo. 

  • Algunas bandas, muy pocas, tienen carreras perfectas repletas de coherencia, sentido y un valor artístico que muy pocas alcanzan. The Cure es una de ellas.

    En 1987 la banda inglesa sentía la necesidad de dar un paso al frente tras el buen resultado de su anterior trabajo. Ese paso fue construido a base de Besos, con Kiss Me Kiss Me Kiss Me el grupo de Robert Smith rompió todas las barreras de un 1987 muy musical que marcaría el rumbo de sus siguientes años. 

    Con su séptimo trabajo de estudio, The Cure consiguieron abrir las puertas del mercado estadounidense vendiendo un millón de copias de este disco doble de 18 canciones que muestran las relaciones amorosas desde distintos puntos de vista. 

     “La razón por la que este disco es tan diverso es porque ha habido aportaciones de los cinco, que es algo que nunca había pasado”, señala Smith es una entrevista. El cambio en la forma de trabajar marcó el inicio de una época dorada para The Cure a nivel comercial consagrándolos como uno de los grandes grupos de la historia alcanzando a un gran público.

    Esta semana dedicamos el Sofá Sonoro a recordar esta joya de The Cure junto al periodista Yahvé de la Cavada y con el reportaje de Lucía Taboada. 

  • Los comienzos de las grandes bandas son siempre curiosos, Lucía Taboada nos recuerda cómo se construyó el mito de los Rolling Stones como los chicos malos de la música británica

  • Abbey Lincoln es una de las grandes damas del jazz, una con menos nombre que otras estrellas, pero una voz única en una mujer única que fue cantante, actriz, activista, también un terremoto sobre los escenarios y un dolor de muela para quienes trabajaron con ella. 

    Lincoln fue una de las grandes voces del jazz, una mujer de inmenso talento que componía sus canciones desde su propia perspectiva introduciendo el tema racial a un cancionero que abordaba la melancolía y el desamor con una carga emocional que la situó a la altura de las más grandes.

    En 2007, Lincoln abordó su último trabajo consciente de que le quedaba poco tiempo. A sus 77 años, Abbey entró al estudio para revisar su propio legado. El resultado fue Abbey Sings Abbey, un trabajo inmenso que recordamos junto a Toni Castarnado y con los reportajes de Lucía Taboada y Sheila Blanco.

  • Recordamos los inicios de Eric Clapton antes de incorporarse a Cream y convertirse en uno de los más grandes guitarristas de  Reino Unido. Un reportaje de Lucía Taboada parte del programa dedicado a Cream.

  • Hay discos que tienen historias brutales detrás, otros como el debut de los Traveling Wilburys nacieron directamente de la magia.

    La súperbanda de los años 80 nació de la casualidad, de un encuentro entre grandes estrellas como George Harrison, Bob Dylan, Tom Petty, Roy Orbison y Jeff Lynne.

    En 1988 llegó a las tiendas el primer disco de los Traveling Wilburys, una aventura musical que juntó un talento descomunal que dejó aparcados sus egos, incluso inventándose sus nombres, para trabajar juntos en unas canciones divertidas que nacieron de forma conjunta.

    Los Traveling Wilburys eran amigos que querían pasárselo bien y eso se transmite en estas canciones. Lejos de ser pretencioso este álbum retrata una manera distinta de entender la música. Esta semana en Sofá Sonoro recordamos su historia, contexto y canciones de la mano de Fernando Navarro y Lucía Taboada.